Tres leyes que matan la propiedad privada

El fin de este gobierno es acabar con la propiedad privada, y en ello no ha cejado. Comenzó con la agroindustria y terminó con la propiedad agropecuaria, trasladándola a manos inexpertas y arruinando al campo venezolano. Las confiscaciones urbanas son asaz conocidas y nadie está exento de perder su casa, edificio o comercio. Actualmente las cosas vienen de una manera más plantificada a través de tres leyes que, sepultarán definitivamente la propiedad y las empresas privadas. Edulcoradas como leyes de apariencias reivindicativas y por su contenido son confiscatorias. 

Desbandada chavista

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El chavismo implosionará y con mayores riesgos si no es Chávez de nuevo su candidato en el 2012. Si lo fuera habiéndole ganado cierto tiempo a su enfermedad, sería un aspirante lisiado y el temor se apoderaría de sus correligionarios duros

Pronto veremos la mayor diáspora dentro del “chavismo”, cuando sintiéndose sin dueño y ante mil pretensiones no les quedará más alternativa que dispersarse. Aunque Chávez se cure de sus males, ya no podrán contar con el otrora virulento candidato para las elecciones del 2012, igual que Venezuela va quedando acéfala de una dirección propia, sumisa a los Castros e intervenida desde Cuba. La anarquía que siempre existió será mayor en los mandos del gobierno, todavía no se ha definido una sucesión y todo está en veremos. No hay estabilidad de liderazgo dentro del chavismo pero si sobran los aspirantes; asimismo nunca más el Comandante será lo que fue durante trece años. La enfermedad lo hizo claudicar y desdibujó cualquier opción de “líder”, actualmente es un veterano en condiciones de reposo que eventualmente en el mejor de los casos logrará terminar su mandato. 

No a los candidatos “multiuso”


Ojalá estos grandes caballeros no vayan a encismar a la disidencia venezolana, que en esta oportunidad no votaría por ninguno de ellos poniendo en peligro ese bien tan preciado llamado unidad

No pudo Chávez en su reaparición de Aló Presidente ni levantar un suspiro, ni apelando al “balcón del pueblo”, otrora sitio de celebración y regocijo; ni verlo con muletas conmovió a ninguno. Es la ficción que cobra sus propias penas abandonando a los hombres de poca legitimidad, cuando engolfados al poder no piensan sino en asirse cada vez mas a él. No hay liderazgo que lo sostenga ni promesas que apabullen a una población burlada. Llegará la hora de la verdad donde los retruécanos y las ilusiones pasarán a otra dimensión que no se corresponda con la realidad. Tanto esperar para nada, tantas palabras vanas que en vez de arrimarlo al pueblo lo van alejando, cuando éste se siente chasqueado por los incumplimientos. 

VENEZUELA agoniza

Pareciera que sí fueron suficientes doce años para acabar con ella, casi todos sus estamentos están tomados por el hampa, no hay libertad para nada aunque se preconice una “revolución” con una “democracia protagónica”. El pueblo continúa sumido en la pobreza, sus riquezas fueron succionadas y desaparecieron sin que los venezolanos sepan su destino. Las empresas señeras van declinando en muerte lenta, las del Estado son un fiasco y el “hecho en Venezuela” ya no existe. Las buenas costumbres fueron a parar al hoyo de una sentina, así como es práctica actualmente de los parroquianos orinarse en las calles. Entretanto nos castiga el hampa cotidianamente, no hay rincón de este país donde se halle seguridad. Quizá sólo sea un privilegio para los jerarcas del régimen.

DESVARÍOS “revolucionarios”

Viendo las rendiciones de cuentas de los funcionarios del Gobierno que no son tales, ni siquiera se parecen a los juicios de residencias, cuales se distinguieron en la colonia y sus interpelados tenían que dejar muy claro a dónde iban a parar los reales que manejaron durante su gestión. Ahora se convierten en actuaciones impregnadas de imprecisiones, por no decir de mentiras ya que rebasan cualquier ficción. Así lo hemos contemplado cuando un ministro señala que aquí no se construyó nada durante los cuarenta años previos a la “revolución”. O cuando observamos a diario las reiteradas fallas eléctricas que este único gobierno no les ha encontrado soluciones a pesar de haber gastado cuantiosas sumas de dinero en sus “mantenimientos”.