Artículista venezolano de fina pluma y acertada visión. Publicado en su país, en Estados Unidos, Argentina, Brasil, México, Colombia y España, entre otros.
Este pueblo era vergatario
Así, quiso engañar a sus cautivos e ignorantes seguidores, quienes celebraron con regocijo la forma “penetrante” como maneja el leguaje el Presi. Con frecuencia pertinaz, los servidores de este régimen se dedican a destrozar el idioma, haciendo galas de sus malos usos, llamando bolsa, cabrón y más, a cualquier ciudadano indemne y en desventaja ante la ley, ante el uso de armas y guardaespaldas, por el sólo hecho de hacer sus comentarios públicos.
Es a un pueblo humillado y aterido durante años, al que le dirigen actualmente sus improperios, aunque sean adeptos al oficialismo. Un pueblo que abandona casi espontáneamente su libertad, y prefiere vivir de las vindictas de la degradación social. Son tiempos nebulosos para la historia de Venezuela. Guzmán Blanco en el siglo XIX, algo hizo a pesar de disponer de los erarios oficiales como si fuesen su patrimonio personal. Pero hoy es distinto, desaparecen los reales de todos los venezolanos, sin dejar ningún vestigio de progreso, y por el camino que vamos no será precisamente el rasgo de este “proceso”, rendirle cuentas a nadie mientras esté en funciones, aunque alguna vez, sus responsables serán obligados por las leyes a hacerlo. A un pueblo que en tiempo pasados no se dejaba sojuzgar, que no soportaba imposiciones ni dimitía en sus luchas por abalorios. Pareciera que el valor se disipó, el miedo cunde y la gente prefiere encuevarse antes de enfrentar la realidad. Dos mundos andan al unísono, quienes creen que todavía Venezuela es un lugar para buenos negocios, viendo los derroches cortoplaceros, y quienes sufren las peores miserias pernoctando en las aceras y calles. Es extraño que nuestros compatriotas se conformen con tan poca cosa y renuncien a sus libertades estoicamente. Recibiendo “ayudas sociales” que en su conjunto son limosnas, los demás resultaron engaños y el país está quebrado, sufriendo de una hiperinflación con escasez de alimentos y medicinas, sin que nadie proteste, cuando esto lo estamos viendo en el día a día.
Entretanto, Chávez profundiza su cartilla “revolucionaria” impuesta por Fidel, todo va a la medida mientras ninguno o casi ninguno diga NO. Es el tiempo estelar de la “revolución”, de las purgas internas, de la erradicación de los focos opositores, del cierre de los medios de comunicación, y de persecución a todos quienes se opongan a su proyecto totalitario.
Como lo hemos dicho repetidas veces, la Asamblea Nacional no cesará hasta no haber revertido los resultados del 2D.
Pareciera que ante esta gran tragedia, el venezolano se conforma con un teléfono celular infamemente denominado “el vergatario”. Así, alcanzamos a las puertas del infierno tras diez años perdidos y con una nación arrasada. Cuando se acentúe la recesión económica, saldrá El Gendarme y su séquito a decir que todo es consecuencia del deterioro de la economía internacional. Ya estaremos lejos de nuestra libertad, ya no tendremos las posibilidades de expresarnos autónomamente. Seremos los esclavos de la “revolución”, condenados a sopotocientos años sin que se vislumbre una salida democrática. Habremos derrochado nuestro honor y perdido nuestros bienes por cobardes, por dejar pasar todo, por palurdos. Sin futuro y con la mayor amargura deambularemos por las calles mostrando nuestras miserias, sin poder regresar al pasado que tanto desdeñamos en el presente. Sin una resistencia honorable, no habrá redención y se extinguirá nuestra democracia, que nos permitió dirimir civilizadamente nuestros frecuentes y profundos inconvenientes. No habrá tiempo para discutir los contratos colectivos ni los aumentos de sueldos, sin propiedad privada, pues habrá fenecido todo en un lodazal de “tranquilidad”.
Francisco Alarcón
Analitica.com
Chávez y su mayoría ocasional
Al “chavismo” la gente lo mira como una oportunidad de trabajo, de conseguir dinero, dispuesto a sacrificar cualquier honor. Se ha constituido en una empresa de ocupación. Es un medio fácil de cobrar sin trabajar y el único requisito es profesarle lealtad absoluta al Comandante, y asistir a las marchas o a cuanto loco evento convoquen.
Sí, algunos venezolanos son “vivos” y la encomienda es buscar los reales a como de lugar, que importa que perdamos la patria, que importa el ocaso de Venezuela. Chávez lo sabe, conoce bien la idiosincrasia de sus compatriotas, por eso, duda de acatamientos civiles y se apoya en los militares, quienes están acostumbrados a seguir órdenes sin ocuparse mucho de la Constitución ni de su papel verdadero.
Los cubanos irrumpieron en este país como “médicos” y entrenadores deportivos y actualmente mandan en la mayoría de los jerarquías sociales. Son los asesores de Chávez, y quienes le cuidan el pellejo, en esto no hay lealtades apodícticas sino sencillamente conveniencias. Desde Venezuela se nutre Cuba y se mantiene un proyecto comunista en Latinoamérica.
Ese fin nunca lo había logrado Fidel Castro, pero con Chávez tiene su lealtad incondicional.
Aquí, habrá una oposición seria cuando tomemos la decisión de resistirnos a una autocracia, veamos con más honestidad el panorama del país y cuando algunos compatriotas se olviden que lo prioritario es llenarse los bolsillos. Al igual que el recogelatas, ciertos ciudadanos son cómplices irresponsables de la destrucción de la nación, no hay excusa que justifique esta actitud, viendo como salida unirse al “chavismo ocupacional”. Eso de hipotecar la dignidad no resulta ni beneficioso para Venezuela, ni para los compatriotas que por “hambre” se vean obligados a perder su libertad. Aquí nada corre por su cauce, ni nada es independiente, o se es cautivo del chavismo o nos oponemos a él. Ni siquiera la cultura anda por cuenta propia, ni los estímulos que otorga el régimen con visos “respetables”, obedecen a una imparcial escogencia, tal es el caso del premio “Rómulo Gallegos”. Siendo otra forma de apartarse del camino de la resistencia, creyéndose que respetan la voluntad de un jurado.
Esas mayorías relativas que reflejan ciertas encuestan con relación al chavismo, obedecen a esta peculiar manera de ganarse la “vida” algunos compatriotas, si hoy Chávez cuenta con un 60% de simpatías es porque el “chavismo ocupacional”, le borró la dignidad al 60% de los venezolanos en los rebusques diarios por la subsistencia. Así, tendremos a Chávez por largo rato, mientras la “oposición” se ocupa de mantenerlo en el poder, consagrándole aquello que en otra época llamaron principios y combatividad del pueblo. Tan doblegado se halla el recogelatas como el orondo “ejecutivo” que presta sus servicios al Estado por necesidades “perentorias”: ¡Por Dios tengo tantos hijos y no puedo dejar de trabajar!; ¡tengo que ir con un pañuelo en la nariz!, es una vergüenza “obligada”. Por esta vía será tarde cualquier obra redentora y concluiremos junto al “chavismo ocupacional” en sus hogueras. Mientras Cuba “trabaja” por su libertad, nosotros lo hacemos para nuestra esclavitud.
Francisco Alarcón
http://www.2001.com.ve/articulo_opinion.asp?registro=3768
“EL DEMONIO anda suelto”
Pasarán muchos años para que Venezuela vuelva a ser lo que era, así lo dijo Gustavo Herrera en otra coyuntura histórica, pero la expresión no ha perdido vigencia sino tomado mayor fuerza. Quizás desde que la pronunció hasta ahora esté vigente.
Cero préstamos para ayudas sociales, demoras en desembolsos de pensiones y misiones. Los "registros" se revertirán en el corto plazo, y el amigo Eljuri desde
Francisco Alarcón
Acaben con todo
Parece ser la orden que emana de la autoridad única, que nada permanezca en pie y mucho menos si ha sido producto del esfuerzo de la industria privada. Demuelan monumentos, quemen libros, cójanse el territorio de la república como cosa suya. Recuerden, aquí no hay leyes, Je Suis L'Etat.
Inconcebible el despojo contra el alcalde mayor, insólito el gesto de la "nueva autoridad", cuando asume el cargo en la vieja gobernación, con el puño en alto y su brazalete rojo como si se tratara de una noble conquista, cuando los visos ominosos son impecables.
El pueblo venezolano no es el autor de ninguna gesta, está abatido porque votó por Antonio Ledezma, y le ridiculizan su decisión. Un revanchismo inusitado se yergue desde lo hondo de un ser inescrutable, que no respeta ni los designios del soberano, sobre quien también lo eligieron democráticamente, en tiempo de menos decadencia a lo que han sido estos diez años.
Fue el primer paso para acabar con la descentralizació
No son meras casualidades, es el acabose de Venezuela. Será el fin si no logramos detener los despropósitos de esta siniestra "V república".
El ciudadano va perdiendo su capacidad de asombro, observando como el régimen no controla a ex profeso la inseguridad, proliferando los casos de asesinatos y secuestros. En el día a día, se consigue con un tráfico colapsado y calles intransitables, un Metro abarrotado, donde se producen los mayores hechos delictivos a la vista del público, donde pisotean a la gente pasándole por encima en la horas picos. Así nos quieren preparar los camaradas, para cuando lleguen las medidas más severas tampoco reaccionemos. Chávez tiene en proyecto subir la gasolina, devaluar aunque Alí Rodríguez diga que es estúpido hacerlo, desaparecer la propiedad privada. Esa libreta de racionamiento que espantaba hasta hace poco, será la "ayuda" del régimen para el pueblo venezolano.
La Patria arrasada para complacer al jefe, puede ser el resultado próximo. La cacería de brujas ya comenzó dentro y fuera del oficialismo, que antes no se preocupaba por los desfalcos, señalando a quienes les conviene, que casi siempre son sus opositores políticos. No son acusaciones consumadas con equidad, sencillamente son venganzas. Aprieta la mano el jefe, cuando ve disiparse la riqueza que le proveyó el petróleo. Teme perderlo todo después de diez años, y sus compañeros de aventura se hacen más adustos, apoyándole cuanta insensatez se le ocurre. Desde la intervención de las haras hasta la quema de libros guardan su relación, son las políticas estalinistas, haciendo ver que no hay excesos sino conquistas "revolucionarias". Es ahora cuando llegará "la dictadura del proletariado". Toca el momento de las crueldades, del socialismo ortodoxo, o como se le llama coloquialmente, comunismo. O corremos o nos encaramamos, no habrá prórrogas de parte Chávez para tratar de imponernos todo junto.
Por ello, no actúa contra la inseguridad, le encanta la anarquía, mientras mayor sea la descomposició
Francisco Alarcón
Los amos de la desfachatez
Alejandro Magno a los 20 años era rey de Macedonia, pero no sé que ha hecho Diosdado Cabello para adueñarse de 24 estados, sin ni siquiera decir cuáles son sus planes y cómo los sostendrá. Es como esos tipos que tienen tantas mujeres, algunas en estado de gravidez y, no saben como atenderlas. Somos los venezolanos atrevidos; en algunos casos hacemos las cosas sin darnos cuenta de las consecuencias ulteriores. El, como Gobernador del Estado Miranda no dio muestras diestras en la dirección. Es más, poco se conoce que sucedió ahí, durante su gestión. Ahora es ficha clave del oficialismo, para revertir la descentralizació
La insolencia chavista es tan desmesurada con la reversión de los resultados del 2 D, que están acabando con su propia cosecha, ya el país les queda bastante grande y se les está yendo de las manos. Aunque, no presenciemos grandes movilizaciones de la disidencia, sospecho que el ciudadano digno está a Dios rogando y con el mazo dando.
Vivimos en una "revolución" supuesta que, perciben o percibieron algunos asiéndose de los billetes verdes, que tanto han desmejorado voluntades y prostituido a los venezolanos, acciones que fueron castigadas en democracia por culpas menores a las observadas en el presente.
Con la legalidad que no existe ni para el derecho natural, cuando se despoja de sus cargos a los representantes electos por el pueblo en elecciones; razones suficientes para no seguir creyéndonos que disfrutamos de una democracia, ni siquiera ya la semántica es paritaria. Al ciudadano Chávez, le costará guardar esas apariencias que lo han mantenido durante diez años en el poder. Hasta sus propios seguidores de inclinación mesurada, aprecian que un sólo hombre no puede ser omnisciente, ni mucho menos imprescindible para que un país exista.
Los tiempos de "júbilo" pasaron, es grave la realidad actual, Venezuela es un país incómodo para estar, para estudiar, para desarrollar una actividad económica, diría que hasta para morir en esta tierra convertida en lugar sórdido.
He pensado en algunas oportunidades, viendo como le confiscaron una elección popular a Ledezma, y cómo las simples solicitudes de Cabello a la presidenta de
Francisco Alarcón