Para quienes vemos como un calco de Cuba lo que ocurre en Venezuela, nos extraña que el Presidente Chávez no haya asumido la expresión “Territorio libre de América”. Cuando tanto le gusta parecerse en su sueño vano a la “revolución cubana”. Pronto van llegando las cosas que nos distaban de ese régimen, al comienzo a cuenta gotas, pero ahora los anuncios son a diario, asimilando todas las “comodidades” de allá y librándonos de todos los “prejuicios” de aquí.
Cualquier tarde de estas en una de las cadenas anunciaran que, combatirán, verbigracia el latifundio, y a la empresa privada con fusilamientos, nada nos parece insólito a los venezolanos, siendo atroz que no reaccionemos ante la ignominia y todo discurra dentro la mayor normalidad, como si hubiésemos nacido para ser esclavos.
El país se desvanece, lo expolian, pisotean nuestras buenas costumbres, nos prohíben celebrar diciembre como siempre lo hicimos, entre anuncios desagradables y quiebras de bancos, y nos mantenemos impertérritos; hay bobera en la población, cuando antes no nos gustaban las imposiciones en democracia protestábamos, hoy con lenidad aceptamos lo que nos imponen.
Venezuela seguramente para el Presidente Chávez debe ser el segundo “territorio libre de América” y se le ha pasado por alto imitarlo. Ya nos ha “liberado” de muchas cosas como el analfabetismo, nos ha erigido en un paraíso económico que no se ha materializado por culpa del imperio. Pero su “revolución” avanza derrumbado todos los muros de la convivencia y de la infraestructura física del país. No hay dinero para construir nada ni una obra, pero si lo hay para devastar lo que considere pertinente el régimen. La degradación es gratis lo mismo que la inseguridad, siendo consecuentes cautivos al “proceso revolucionario,” aceptando cuantas patadas nos den por el trasero, nos preparamos a ser víctimas indefensas, sin esperanza alguna y sin decir ¡alto!
Debe estarse aproximando la hora de tomar medidas severas, digo yo, contra quienes delinquen contra la cosa pública, la propiedad privada y contra quienes defraudan al Presidente de la República con su mala gestión administrativa. La revolución no se puede parar, debe continuar sin cortapisas como lo hizo el Che Guevara en Cuba, o van presos de por vida o se recurre a los procedimientos del Che en la prisión de la Cabaña que son más asépticos y económicos; como las cremaciones de los cadáveres que hoy en día hasta San Francisco de Asís las acepta. Es cuestión de la vida rutinaria y quizá combinada con un poco de maltusianismo. Al presidente Chávez le llegó el momento, quiéralo o no de poner las cosas en orden dentro y fuera de su casa o nación. Aquí deben rendir cuentas todos. Esas riquezas fortuitas no se corresponden con una “revolución”, todavía hay mucho boato en la calles, muchos relojes de marca y ropas exclusivas, esto no es mamadera de gallos, esto es sacrificio y el Presidente tendrá que comenzar por él. Acabando la inseguridad que esta diezmando nuestra población sin respetar los mismo fueros oficialistas. Hay que demostrar que no se es un malhechor; o someterlo.
El venezolano en tiempos de “revolución” pareciera aceptar todos estos preceptos, cualquier tema que se le ocurra a Hugo Chávez debe ser recibido con “conformismo” y en algunas oportunidades con “satisfacción” Entonces él, quien en este tiempo es todopoderoso, será el único que podrá remediar los graves problemas de esta gran nación que dejó de ser rica, ¿por culpa de? Bueno, eso no viene al caso ahorita, lo inmediato es salvarla. La solución se ve muy distante para quienes no pertenecemos a los sectores del “proceso”, no hay indicadores serios, se administra con criterios mezquinos sin que los venezolanos comunes nos podamos enterar con certidumbre de donde emergen tantos ricos y ladrones.
Antes el trabajo enaltecía a los hombres de bien y los premiaba en algunas oportunidades con amplias fortunas, hoy las cosas cambiaron se recompensa a los bandidos. Venezuela para que se convierta en territorio libre de América primero tendrá que superar numerosos escollos, de lo contrario seguiremos hundidos en la servidumbre.
Francisco Alarcón
Diario 2001, The Americano, Noticiero digital entre otros.
Artículista venezolano de fina pluma y acertada visión. Publicado en su país, en Estados Unidos, Argentina, Brasil, México, Colombia y España, entre otros.
Comunismo burgués
Hasta hace muy poco, los teóricos y académicos venezolanos se devanaban los sesos para buscarle los rasgos socialistas al llamado por Hugo Chávez “socialismo del siglo XXI”.
Encontrándose que en Venezuela no hay lucha de clases ni nada que se parezca a una reivindicación social, paradójicamente el régimen se enrumbó hacia una autocracia personalista, copiando la parafernalia cubana. Y también paradójicamente de ese comunismo partió una nueva burguesía más grosera que la anterior, que despiadadamente y con el apoyo oficialista ha despojado a los antiguos dueños de sus bienes sin haberles pagado de manera justa, o de forma alguna sus propiedades. Utilizando prácticas comunistas como las expropiaciones o estatizaciones, donde se niega la propiedad privada y se crea una nueva propiedad “colectiva” trasladada a los afectos al régimen. Así, nació en Venezuela una autocracia que quieren venderle al mundo como socialista o comunista, o como quieran llamarla; ladrona, incapaz y ruinosa. En evidente contraste con la economía de puertos que, el gobierno pone en práctica para poder medio abastecer los rubros alimenticios y otras mercaderías, si no la población ya se hubiese muerto de hambre. Esa burla al pueblo venezolano, trató de justificarse con un declarado e imaginario llamado “socialismo del siglo XXI”. Aquí sucumbió cualquier postulado socialista y la pobreza y explotación es mayor en este momento sin ninguna atención a la clase obrera y campesinos. Se combate la pobreza con más pobreza, se confunde el trabajo productivo con la economía informal y la destrucción total del país es inminente.
La decadencia es asaz conocida como forma de “construir” del régimen, se derrumba la nación y vamos de mal en peor y esos son los cambios reales en la Venezuela contemporánea. Independientemente que los precios petroleros se recuperen, esos ingresos van a dar a muy pocas manos, las de quienes se apropiaron de todas las riquezas de este país en tiempo récord, igual como la miseria y acracia crece en los sectores populares y medios.
Ese fue el paraíso soñado por alguien fuera de sus cabales, sin que parezca la gente percatarse de la gravedad del asunto. Todavía algunos abrigan esperanzas de una salida pasmosa para recuperar a Venezuela, y los aires son otros, y cada vez somos menos dueños de ella y somos más esclavos y subordinados a la “estrategia” de Fidel Castro, quien en sus adentros debe seguir pensado en un enfrentamiento de Latinoamérica contra el “Imperio.” y para ello, se reserva a Venezuela y la lanza en una serie de provocaciones en contra de Colombia en desmedro de ambos pueblos. El viejo no quiere marcharse de este mundo sin ver una confrontación seria, como estuvo a punto de ocurrir en el año 1962.
Pero las cosas han cambiado, Cuba hoy es un basurero ideológico, amparado con el petróleo venezolano y nuestra nación va por el mismo camino con el “comunismo burgués,” chupador de dólares para crear inmensas fortunas personales. He allí, lo que quiso vendérsele al orbe como de esencia socialista y resultó lo antónimo. Un régimen iconoclasta lleno de arcaísmos y de fotos del Che Guevara que no sabe resolver sus propios problemas.
Quienes avizoraron esta incompatibilidad a tiempo fueron los hondureños, no permitiéndole a Manuel Zelaya que repitiera allá los vicios de aquí. La mayor derrota que ha recibido el “líder” del “socialismo de siglo XXI” se la infligió Micheletti, extensiva a Insulza y su maltrecha OEA, al adefesio del ALBA y a sus propios protagonistas, ¡Qué mal quedó ante el mundo!
El “comunismo burgués” destruirá a Venezuela y quizá se explaye a Bolivia, pero los demás países que lo acompañaron, comienzan a despertar como es el caso de Nicaragua que para repetir Daniel Ortega tendrá que recurrir a fullerías. El resto de los acólitos se encuentran en alerta, aprovechándose de los últimos dólares y artilugios a disposición de los zánganos. Fidel Castro seguirá intermitentemente mandando órdenes a nuestros vernáculos camaradas para ver si cristaliza su sueño “áureo”, un duelo contra el “Imperio” viéndole desde su trono burgués en el “paraíso comunista de Cuba”.
Francisco Alarcón
2001, The Americano, Noticiero digital, entre otros.
Encontrándose que en Venezuela no hay lucha de clases ni nada que se parezca a una reivindicación social, paradójicamente el régimen se enrumbó hacia una autocracia personalista, copiando la parafernalia cubana. Y también paradójicamente de ese comunismo partió una nueva burguesía más grosera que la anterior, que despiadadamente y con el apoyo oficialista ha despojado a los antiguos dueños de sus bienes sin haberles pagado de manera justa, o de forma alguna sus propiedades. Utilizando prácticas comunistas como las expropiaciones o estatizaciones, donde se niega la propiedad privada y se crea una nueva propiedad “colectiva” trasladada a los afectos al régimen. Así, nació en Venezuela una autocracia que quieren venderle al mundo como socialista o comunista, o como quieran llamarla; ladrona, incapaz y ruinosa. En evidente contraste con la economía de puertos que, el gobierno pone en práctica para poder medio abastecer los rubros alimenticios y otras mercaderías, si no la población ya se hubiese muerto de hambre. Esa burla al pueblo venezolano, trató de justificarse con un declarado e imaginario llamado “socialismo del siglo XXI”. Aquí sucumbió cualquier postulado socialista y la pobreza y explotación es mayor en este momento sin ninguna atención a la clase obrera y campesinos. Se combate la pobreza con más pobreza, se confunde el trabajo productivo con la economía informal y la destrucción total del país es inminente.
La decadencia es asaz conocida como forma de “construir” del régimen, se derrumba la nación y vamos de mal en peor y esos son los cambios reales en la Venezuela contemporánea. Independientemente que los precios petroleros se recuperen, esos ingresos van a dar a muy pocas manos, las de quienes se apropiaron de todas las riquezas de este país en tiempo récord, igual como la miseria y acracia crece en los sectores populares y medios.
Ese fue el paraíso soñado por alguien fuera de sus cabales, sin que parezca la gente percatarse de la gravedad del asunto. Todavía algunos abrigan esperanzas de una salida pasmosa para recuperar a Venezuela, y los aires son otros, y cada vez somos menos dueños de ella y somos más esclavos y subordinados a la “estrategia” de Fidel Castro, quien en sus adentros debe seguir pensado en un enfrentamiento de Latinoamérica contra el “Imperio.” y para ello, se reserva a Venezuela y la lanza en una serie de provocaciones en contra de Colombia en desmedro de ambos pueblos. El viejo no quiere marcharse de este mundo sin ver una confrontación seria, como estuvo a punto de ocurrir en el año 1962.
Pero las cosas han cambiado, Cuba hoy es un basurero ideológico, amparado con el petróleo venezolano y nuestra nación va por el mismo camino con el “comunismo burgués,” chupador de dólares para crear inmensas fortunas personales. He allí, lo que quiso vendérsele al orbe como de esencia socialista y resultó lo antónimo. Un régimen iconoclasta lleno de arcaísmos y de fotos del Che Guevara que no sabe resolver sus propios problemas.
Quienes avizoraron esta incompatibilidad a tiempo fueron los hondureños, no permitiéndole a Manuel Zelaya que repitiera allá los vicios de aquí. La mayor derrota que ha recibido el “líder” del “socialismo de siglo XXI” se la infligió Micheletti, extensiva a Insulza y su maltrecha OEA, al adefesio del ALBA y a sus propios protagonistas, ¡Qué mal quedó ante el mundo!
El “comunismo burgués” destruirá a Venezuela y quizá se explaye a Bolivia, pero los demás países que lo acompañaron, comienzan a despertar como es el caso de Nicaragua que para repetir Daniel Ortega tendrá que recurrir a fullerías. El resto de los acólitos se encuentran en alerta, aprovechándose de los últimos dólares y artilugios a disposición de los zánganos. Fidel Castro seguirá intermitentemente mandando órdenes a nuestros vernáculos camaradas para ver si cristaliza su sueño “áureo”, un duelo contra el “Imperio” viéndole desde su trono burgués en el “paraíso comunista de Cuba”.
Francisco Alarcón
2001, The Americano, Noticiero digital, entre otros.
Conozca todo sobre las FARC
En el nuevo libro de Américo Martín, “La violencia en Colombia”, hallarán un perfil completo de lo que son las FARC, sus orígenes, contenido ideológico, su insurgencia contra qué y quiénes; en contraste con lo que actualmente constituyen estas catervas irregulares que el presidente de Hugo Chávez quiere reconocer como grupos beligerantes. Leyendo este texto podrá sacar sus propias conclusiones y aprender de dónde y por qué después de más cuarenta años de existencia, se iniciaron ellas.
Las FARC se fundan en el año 1966 durante la Presidencia de Guillermo León Valencia con un planteamiento ideológico de lucha de clases, pero antes hubo variados antecedentes donde nos topamos con la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. Todo está en este libro escrito con rasgos didácticos. Precisamente en momentos que las relaciones entre Venezuela y Colombia se encuentran tirantes y el Gobierno de Hugo Chávez es el primer seductor de un encontronazo.
Américo Martín conocido en sus andanzas como político y hombre de izquierda, se ha dedicado a escribir desde hace algún tiempo sobre los orígenes del autoritarismo, atraído y estudioso de este fenómeno, en la primera entrega de esa serie plasmó con calidad encumbrada “América y Fidel”. Posee una erudición natural para abarcar los temas, y sabe llegarle igual al lector más exigente como al recopilador de hechos históricos per se.
Sus ensayos y crónicas son de admirable hechura que, bien se corresponden con su honestidad intelectual. No es simplemente hablar sobre determinado contenido, sino hacerlo con propiedad como lo hace el autor de “La violencia en Colombia” —Individuo de profundas inquietudes y conocedor del ámbito internacional como para interpretarlo en sus monografías. Américo no se quedó en sus vivencias de los años sesenta, cuando siendo un dirigente político formó parte de los grupos estudiantiles de izquierda que, preconizaron y enarbolaron las guerrillas en Venezuela. Desde aquel entonces su revisión sobre este fenómeno quedó claro, cuando se desanuda del planteamiento y asume posiciones críticas, regresando a la idea democrática como justa forma de gobernar. Pero sus mundologías son valiosísimas para la descripción de los movimientos insurgentes, observándoles al presente como quien pudo estar dentro de ellos, o como debe ser en un estado de derecho, donde existen leyes que van más allá de lo que podríamos llamar metafóricamente un “derecho natural”
¿Son las FARC de ahora una rebelión de contenido ideológico o son las llamadas narcoguerrillas las que predominan en flagrancia con el narcotráfico en Colombia? Leyendo el libro de Américo se enterará de cosas que no estaban al alcance del lector frecuente, desenterrando lo que se deja en el camino elucida la visión vigente; capítulo a capítulo, tras un riguroso análisis, revela el autor qué son las FARC en la actualidad.
Encontrándonos en la primera parte: la travesía liberal, la travesía conservadora, la guerra de los mil días; el dictador necesario: un debate ilustrativo, los años de la violencia, donde tropezaremos con el Bogotazo en un relato amplio y sustancioso, revelando pasajes particulares. La segunda parte va al desenlace, y a todos los exhortos que se han implementado para alcanzar la paz en Colombia durante los gobiernos de Belisario Betancur, Virgilio Barco, César Gaviria, Andrés Pastrana hasta llegar a Álvaro Uribe. Continúa con el paramilitarismo, armas y drogas, para converger en la conclusión: ¿Paz en Colombia? ¿Está la violencia en su momento final? Sellando un estudio completo sobre la violencia en Colombia, bruñido con la pluma de Américo Martín en materia que conoce y ha investigado.
Siempre he pensado que Américo cuando se aplica en estudios históricos como éste, y aborda los temas de la crítica literaria lo hace de manera admirable, quizá, abstrayéndose de sus otras actividades; siendo como un redescubrir de este autor venezolano, quien logra llegar a la cima con su narrativa, hecha más para la literatura y la investigación que para otros avatares.
En buen tiempo sale este libro para develar tantos arcanos sobre el mundo de las FARC. Lo recomiendo.
Francisco Alarcón
publicado en 2001, The americano, Noticiero Digital y otras páginas digitales de latinoamérica
Las FARC se fundan en el año 1966 durante la Presidencia de Guillermo León Valencia con un planteamiento ideológico de lucha de clases, pero antes hubo variados antecedentes donde nos topamos con la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. Todo está en este libro escrito con rasgos didácticos. Precisamente en momentos que las relaciones entre Venezuela y Colombia se encuentran tirantes y el Gobierno de Hugo Chávez es el primer seductor de un encontronazo.
Américo Martín conocido en sus andanzas como político y hombre de izquierda, se ha dedicado a escribir desde hace algún tiempo sobre los orígenes del autoritarismo, atraído y estudioso de este fenómeno, en la primera entrega de esa serie plasmó con calidad encumbrada “América y Fidel”. Posee una erudición natural para abarcar los temas, y sabe llegarle igual al lector más exigente como al recopilador de hechos históricos per se.
Sus ensayos y crónicas son de admirable hechura que, bien se corresponden con su honestidad intelectual. No es simplemente hablar sobre determinado contenido, sino hacerlo con propiedad como lo hace el autor de “La violencia en Colombia” —Individuo de profundas inquietudes y conocedor del ámbito internacional como para interpretarlo en sus monografías. Américo no se quedó en sus vivencias de los años sesenta, cuando siendo un dirigente político formó parte de los grupos estudiantiles de izquierda que, preconizaron y enarbolaron las guerrillas en Venezuela. Desde aquel entonces su revisión sobre este fenómeno quedó claro, cuando se desanuda del planteamiento y asume posiciones críticas, regresando a la idea democrática como justa forma de gobernar. Pero sus mundologías son valiosísimas para la descripción de los movimientos insurgentes, observándoles al presente como quien pudo estar dentro de ellos, o como debe ser en un estado de derecho, donde existen leyes que van más allá de lo que podríamos llamar metafóricamente un “derecho natural”
¿Son las FARC de ahora una rebelión de contenido ideológico o son las llamadas narcoguerrillas las que predominan en flagrancia con el narcotráfico en Colombia? Leyendo el libro de Américo se enterará de cosas que no estaban al alcance del lector frecuente, desenterrando lo que se deja en el camino elucida la visión vigente; capítulo a capítulo, tras un riguroso análisis, revela el autor qué son las FARC en la actualidad.
Encontrándonos en la primera parte: la travesía liberal, la travesía conservadora, la guerra de los mil días; el dictador necesario: un debate ilustrativo, los años de la violencia, donde tropezaremos con el Bogotazo en un relato amplio y sustancioso, revelando pasajes particulares. La segunda parte va al desenlace, y a todos los exhortos que se han implementado para alcanzar la paz en Colombia durante los gobiernos de Belisario Betancur, Virgilio Barco, César Gaviria, Andrés Pastrana hasta llegar a Álvaro Uribe. Continúa con el paramilitarismo, armas y drogas, para converger en la conclusión: ¿Paz en Colombia? ¿Está la violencia en su momento final? Sellando un estudio completo sobre la violencia en Colombia, bruñido con la pluma de Américo Martín en materia que conoce y ha investigado.
Siempre he pensado que Américo cuando se aplica en estudios históricos como éste, y aborda los temas de la crítica literaria lo hace de manera admirable, quizá, abstrayéndose de sus otras actividades; siendo como un redescubrir de este autor venezolano, quien logra llegar a la cima con su narrativa, hecha más para la literatura y la investigación que para otros avatares.
En buen tiempo sale este libro para develar tantos arcanos sobre el mundo de las FARC. Lo recomiendo.
Francisco Alarcón
publicado en 2001, The americano, Noticiero Digital y otras páginas digitales de latinoamérica
Miedo a la devaluación
Por qué será que el Gobierno le tiene tanto miedo a una devaluación ajustada a la realidad del país y la sola palabra los espanta, cuando en la práctica son muchas las que han consumado a través de otros mecánicos como la conversión monetaria, habiendo envilecido nuestro signo monetario. Pensaron que de esta manera la gente se acostumbraría a nombrar cifras elevadas como exiguas, y al mismo tiempo poderosas con el adjetivo de “fuerte”. Así devaluaron y pretendieron controlar la inflación. Pero hay realidades inevitables, actualmente apreciamos que fue una burda maniobra y que esos bolívares “fuertes” valen muchísimo menos que los de antes. No les funcionó la conversión monetaria ni pudieron frenar la inflación. Venezuela es un pozo séptico desde que comenzó esta “revolución” y los plazos para reconstruirla serán históricos. Igual pasa con la economía, la única manera para que haya crecimiento será vigorizando a la empresa privada. Pero este régimen no sabe construir sino destruir y su “mayéutica” revolucionaria los conduce al fracaso, cuando desmontan las bases de la economía y atentan contra la propiedad privada.
Difícilmente podrán recomponer algo y lo poco que lograrán será con una pesada deuda pública para tratar de palear los malos servicios gubernamentales, escasez de agua, desestabilización de la electricidad, falta de mantenimiento de las carreteras y vías, entre otras. Chávez no se prepara para arreglar el país que el mismo arruinó, sino para comenzar una nueva campaña electoral, y para ello necesita de fondos para continuar pagándoles las obvenciones a sus misioneros y reservistas. La estimación de 40$ el barril de petróleo, como base de cálculo del presupuesto de 2010, no es una medida conservadora ni de austeridad para utilizar el diferencial en inversiones productivas o en ahorro, sino para costear la nueva empresa electoral que se avecina con las elecciones parlamentarias. Ya lo veremos diciendo que hubo un superávit en los precios del petróleo y que hay reservas excedentarias, y las traspasará a los bancos del Estado para utilizarlas discrecionalmente. Es la misma historia del pasado con la diferencia de que actualmente está empeñando el país, y rematando sus activos. Viendo que lo más importante es su continuación en el poder. El anuncio de las medidas económicas fue un timo al público, a las instituciones y al resto del mundo, después de advertirlas, no describieron nada y se rieron de la gente.
Qué medidas alcanzarían tomar si ya todos los subterfugios los han utilizado y lo primero que aclaran es que no devaluarán ni subirán la gasolina. Es el miedo a que la gente se percate de la verdad. Sin embargo, tuvieron que aceptar lo que dijo el Fondo Monetario Internacional, que este país sería el retrogrado de Latinoamérica y que no habría crecimiento. Ni siquiera el 0.5% que nuestro Presidente había anunciado, ahora la realidad le señala que será ninguno el crecimiento de la economía. Y de la inflación no hay mucho que hablar, observando la calle miramos como crece a diario, acompañada con la escasez de los productos básicos. Son días conflictivos los que se avizoran y ojalá por bienestar de la población, el gobierno logre mantener el suministro de alimentos, agua y electricidad, además de las medicinas.
Otro de los tantos puntos oscuros de este “proceso” es su empeño en traer cubanos para solucionar la parafernalia médica, y de no ocuparse en mantener las instituciones establecidas sino dejarlas en el abandono. Entonces que más devaluación podemos esperar en un país donde todo está devaluado, comenzando con el signo monetario. Que nos ayude el Señor y debemos encomendarnos a él con devoción, porque las medidas del régimen nunca darán resultados. Y ver a los ministros de la economía haciendo anuncios que no lo son, constituye una parodia para el pueblo venezolano, mil veces burlado, y queriendo achacarle las causas de nuestros males a la crisis económica mundial, cuando aquí se le regaló a Evo Morales, a Daniel Ortega a Cristina Kirchner, a Correa y a Lula lo que hoy tanto nos hace falta. Compostura señores que al pueblo se respeta.
Francisco Alarcón
http://www.2001.com.ve/articulo_opinion.asp?registro=4284
También en el The Americano, Noticiero Digital y Venezuela analítica
Difícilmente podrán recomponer algo y lo poco que lograrán será con una pesada deuda pública para tratar de palear los malos servicios gubernamentales, escasez de agua, desestabilización de la electricidad, falta de mantenimiento de las carreteras y vías, entre otras. Chávez no se prepara para arreglar el país que el mismo arruinó, sino para comenzar una nueva campaña electoral, y para ello necesita de fondos para continuar pagándoles las obvenciones a sus misioneros y reservistas. La estimación de 40$ el barril de petróleo, como base de cálculo del presupuesto de 2010, no es una medida conservadora ni de austeridad para utilizar el diferencial en inversiones productivas o en ahorro, sino para costear la nueva empresa electoral que se avecina con las elecciones parlamentarias. Ya lo veremos diciendo que hubo un superávit en los precios del petróleo y que hay reservas excedentarias, y las traspasará a los bancos del Estado para utilizarlas discrecionalmente. Es la misma historia del pasado con la diferencia de que actualmente está empeñando el país, y rematando sus activos. Viendo que lo más importante es su continuación en el poder. El anuncio de las medidas económicas fue un timo al público, a las instituciones y al resto del mundo, después de advertirlas, no describieron nada y se rieron de la gente.
Qué medidas alcanzarían tomar si ya todos los subterfugios los han utilizado y lo primero que aclaran es que no devaluarán ni subirán la gasolina. Es el miedo a que la gente se percate de la verdad. Sin embargo, tuvieron que aceptar lo que dijo el Fondo Monetario Internacional, que este país sería el retrogrado de Latinoamérica y que no habría crecimiento. Ni siquiera el 0.5% que nuestro Presidente había anunciado, ahora la realidad le señala que será ninguno el crecimiento de la economía. Y de la inflación no hay mucho que hablar, observando la calle miramos como crece a diario, acompañada con la escasez de los productos básicos. Son días conflictivos los que se avizoran y ojalá por bienestar de la población, el gobierno logre mantener el suministro de alimentos, agua y electricidad, además de las medicinas.
Otro de los tantos puntos oscuros de este “proceso” es su empeño en traer cubanos para solucionar la parafernalia médica, y de no ocuparse en mantener las instituciones establecidas sino dejarlas en el abandono. Entonces que más devaluación podemos esperar en un país donde todo está devaluado, comenzando con el signo monetario. Que nos ayude el Señor y debemos encomendarnos a él con devoción, porque las medidas del régimen nunca darán resultados. Y ver a los ministros de la economía haciendo anuncios que no lo son, constituye una parodia para el pueblo venezolano, mil veces burlado, y queriendo achacarle las causas de nuestros males a la crisis económica mundial, cuando aquí se le regaló a Evo Morales, a Daniel Ortega a Cristina Kirchner, a Correa y a Lula lo que hoy tanto nos hace falta. Compostura señores que al pueblo se respeta.
Francisco Alarcón
http://www.2001.com.ve/articulo_opinion.asp?registro=4284
También en el The Americano, Noticiero Digital y Venezuela analítica
Venezuela sin béisbol profesional?
Me parece complicado que este año haya béisbol profesional en Venezuela, inclusive podría ser el comienzo de los “puros criollos” para después “emular” a los cubanos, acabando definitivamente con las franquicias comerciales y con el béisbol profesional. También será difícil para los países de la cuenca del Caribe celebrar su acostumbrada serie final por razones crematísticas. Entonces estaríamos sin béisbol profesional los venezolanos y sin Serie del Caribe el resto de los países vecinos. El atractivo en este deporte siempre estuvo signado por los importados, fundamentalmente los norteamericanos entre otros.
De grata recordación en el pasado fueron las “estrellas negras” dirigidas por Felton Snow e integradas por un a pléyade de peloteros de color que luego se convirtieron en las grandes luminarias de béisbol organizado, igual vinieron cubanos, dominicanos y otros de muy fácil recordación para nuestra afición. Pero hoy en día este deporte es otra cosa y de fabulosas inversiones, con inflexibles comerciables determinados por las grandes ligas americanas. Los venezolanos fuimos consecuentes fanáticos “pitiyanquis” de los equipos del Norte, haciendo una continuidad de nuestros campeonatos con los de allá. Muchos caraqueños partidarios del Caracas también se alineaban con los Yankees de nueva York. Era costumbre de los jóvenes decorar sus cuartos con banderines de las divisas norteamericanas.
En nuestro medio los gringos echaron raíces y fueron la chispa de los equipos criollos, a pesar de que Venezuela haya anchado su cuota de peloteros en béisbol organizado, ellos siguen siendo el complemento indispensable para que los fanáticos se muevan a los stádium. El puro criollismo fue en algunas oportunidades arrogado por equipos sin grandes lauros comerciales y de elevada evocación todavía con los héroes del 41, cuando ganaron la Serie Mundial en La Habana, Cuba (sin revolución). Mil veces me contó episodios del evento mi recordado amigo fallecido, Chucho Ramos, exaltando los valores vernáculos sin apartar en ningún momento que el gran béisbol lo fue siempre el de las Grandes Ligas, donde ese compatriota fuera el segundo en ingresar con el Cincinnati Reds. Debutando frente a los lanzamientos de Max Lanier y logrando batear de 4/3. Así son los venezolanos cuando quieren prosperar.
El béisbol nuestro sin la participación de norteamericanos pierde un 50% de su atractivo, y si este año atravesamos una dura coyuntura económica y no hay los dólares suficientes para pagarle a los importados, ello coincidiría con la muerte de los valores primordiales de esta sociedad. También pudiera ocurrir que los importados norteamericanos no quisieran asistir a nuestra justa, viendo los improperios diarios lanzados contra esa nación por parte de nuestro “amable” presidente. La otra cuestión es la inseguridad que rinde más muertos que una guerra convencional, sería para ellos como viajar a Saigón en tiempos de Vietnam. Estas dos cosas podrían inhibir a nuestros apreciados peloteros norteamericanos a venir a un país a jugar pelota para regresar ateridos en una caja de madera.
Bueno, muy pronto sabremos qué ocurrirá con nuestro pasatiempo preferido y si Chávez se lanza por el puro criollismo exaltando las banderas del “nacionalismo”, y de la “autodeterminación” de los pueblos. Lo cierto es que una a una destruye las distracciones de los venezolanos, ya le tocó a las carreras de caballo y ahora le atañerá al béisbol. Veremos quiénes y cuántos están dispuestos a sacrificar su esparcimiento sin poder ver una final entre Caracas y Magallanes. De ser así, ésta será una prueba importante para conocer hasta dónde soporta el pueblo las conculcaciones de sus libertades, sin necesidad de consultar ninguna encuesta, ni de realizar el oficialismo una contramarcha contra los peloteros importados. Éste sería un conflicto de la realidad más pura, donde se conjugarían los enojos de los habitantes sin distingos políticos, étnicos, ni religiosos.
Resultará tentador saber cómo piensan los venezolanos “pitiyanquis” y “comunistas” en torno al entretenimiento de las mayorías, y advertiremos además si Chávez conserva sus devaneos pitiyanquis.
http://www.2001.com.ve/articulo_opinion.asp?registro=4228
De grata recordación en el pasado fueron las “estrellas negras” dirigidas por Felton Snow e integradas por un a pléyade de peloteros de color que luego se convirtieron en las grandes luminarias de béisbol organizado, igual vinieron cubanos, dominicanos y otros de muy fácil recordación para nuestra afición. Pero hoy en día este deporte es otra cosa y de fabulosas inversiones, con inflexibles comerciables determinados por las grandes ligas americanas. Los venezolanos fuimos consecuentes fanáticos “pitiyanquis” de los equipos del Norte, haciendo una continuidad de nuestros campeonatos con los de allá. Muchos caraqueños partidarios del Caracas también se alineaban con los Yankees de nueva York. Era costumbre de los jóvenes decorar sus cuartos con banderines de las divisas norteamericanas.
En nuestro medio los gringos echaron raíces y fueron la chispa de los equipos criollos, a pesar de que Venezuela haya anchado su cuota de peloteros en béisbol organizado, ellos siguen siendo el complemento indispensable para que los fanáticos se muevan a los stádium. El puro criollismo fue en algunas oportunidades arrogado por equipos sin grandes lauros comerciales y de elevada evocación todavía con los héroes del 41, cuando ganaron la Serie Mundial en La Habana, Cuba (sin revolución). Mil veces me contó episodios del evento mi recordado amigo fallecido, Chucho Ramos, exaltando los valores vernáculos sin apartar en ningún momento que el gran béisbol lo fue siempre el de las Grandes Ligas, donde ese compatriota fuera el segundo en ingresar con el Cincinnati Reds. Debutando frente a los lanzamientos de Max Lanier y logrando batear de 4/3. Así son los venezolanos cuando quieren prosperar.
El béisbol nuestro sin la participación de norteamericanos pierde un 50% de su atractivo, y si este año atravesamos una dura coyuntura económica y no hay los dólares suficientes para pagarle a los importados, ello coincidiría con la muerte de los valores primordiales de esta sociedad. También pudiera ocurrir que los importados norteamericanos no quisieran asistir a nuestra justa, viendo los improperios diarios lanzados contra esa nación por parte de nuestro “amable” presidente. La otra cuestión es la inseguridad que rinde más muertos que una guerra convencional, sería para ellos como viajar a Saigón en tiempos de Vietnam. Estas dos cosas podrían inhibir a nuestros apreciados peloteros norteamericanos a venir a un país a jugar pelota para regresar ateridos en una caja de madera.
Bueno, muy pronto sabremos qué ocurrirá con nuestro pasatiempo preferido y si Chávez se lanza por el puro criollismo exaltando las banderas del “nacionalismo”, y de la “autodeterminación” de los pueblos. Lo cierto es que una a una destruye las distracciones de los venezolanos, ya le tocó a las carreras de caballo y ahora le atañerá al béisbol. Veremos quiénes y cuántos están dispuestos a sacrificar su esparcimiento sin poder ver una final entre Caracas y Magallanes. De ser así, ésta será una prueba importante para conocer hasta dónde soporta el pueblo las conculcaciones de sus libertades, sin necesidad de consultar ninguna encuesta, ni de realizar el oficialismo una contramarcha contra los peloteros importados. Éste sería un conflicto de la realidad más pura, donde se conjugarían los enojos de los habitantes sin distingos políticos, étnicos, ni religiosos.
Resultará tentador saber cómo piensan los venezolanos “pitiyanquis” y “comunistas” en torno al entretenimiento de las mayorías, y advertiremos además si Chávez conserva sus devaneos pitiyanquis.
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